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Moscú y la prueba de la diplomacia del gas
Dr. Mohammad Taheri
El posible viaje del presidente iraní, Masud Pezeshkian, a Moscú para asistir a la VIII Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) se plantea en un momento en que los cambios recientes en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia han aumentado su peso político. La cumbre se celebra en Moscú el 27 de octubre de 2026 (5 de Aban de 1405) y, si el presidente iraní asiste y se reúne con Vladímir Putin, podría convertirse en uno de sus acontecimientos diplomáticos más importantes.
Pezeshkian y Putin se han reunido varias veces en los últimos meses: primero a comienzos de septiembre, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Biskek, y después el 8 de octubre, al margen de la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes en Turkmenistán.
De la oferta de ayuda a la transmisión de mensajes
En su último encuentro, Putin aludió a los esfuerzos de Irán por alcanzar una solución diplomática y anunció la disposición de Rusia a mediar y ayudar a poner fin a la crisis. Al día siguiente, Putin habló por teléfono con Donald Trump, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Putin, en coordinación con Pezeshkian, había trasladado a Trump la visión de Irán sobre una salida al conflicto, aunque la mayor parte de la conversación se dedicó a Ucrania.
La importancia de este hecho reside en que la disposición de Moscú a ayudar a resolver la crisis se ha convertido en un paso concreto, al menos en la fase de transmisión de mensajes. Aún no se conocen el contenido de la propuesta iraní ni la respuesta de Washington, pero la propia llamada demuestra que Moscú mantiene un canal de comunicación con ambas partes.
Por ello, el posible viaje de Pezeshkian a Moscú no puede considerarse una mera presencia protocolaria en una cumbre económica. Un encuentro con Putin podría servir para revisar los resultados de estos contactos y evaluar las posiciones de Washington.
El Foro de Países Exportadores de Gas y el papel de Irán
El Foro de Países Exportadores de Gas, conocido también como la «OPEP del gas», nació en 2001 con la primera reunión de ministros de países exportadores de gas en Teherán y adquirió una estructura formal en 2008, con la aprobación de sus estatutos en Moscú. Su secretaría permanente tiene sede en Doha.
Desde su creación, Irán ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de la cooperación entre los países con recursos gasísticos. El Dr. Mohammad Hossein Adeli fue secretario general del Foro desde 2014 hasta finales de 2017, y su tercera cumbre se celebró en Teherán en noviembre de 2015. Los países miembros y observadores del Foro poseen una gran parte de las reservas mundiales de gas y, desde esta perspectiva, ocupan un lugar destacado en el futuro del mercado energético mundial.
La sombra de la guerra sobre la seguridad energética
La cumbre de Moscú se celebra mientras las consecuencias de la guerra entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por otro, siguen pesando sobre la seguridad del golfo Pérsico y de las rutas de transporte de energía. Las alteraciones en las instalaciones energéticas y en la navegación en torno al estrecho de Ormuz han aumentado la preocupación de productores y consumidores.
Las consecuencias no se limitan a la energía. El gas natural es una de las principales materias primas para producir amoníaco y fertilizantes químicos, por lo que el aumento de su precio o las interrupciones en su suministro pueden afectar a la producción agrícola y a la seguridad alimentaria de numerosos países.
El cambio de enfoque de Washington hacia Moscú
Junto a estas consideraciones, también es significativo el cambio en la política estadounidense hacia Rusia. El 16 de octubre, Donald Trump firmó una orden que suspendía la aplicación de las nuevas sanciones y aranceles impuestos a Rusia en virtud de la Ley Graham. La decisión se adoptó tras un acuerdo entre Trump y Putin sobre el suministro de gasóleo ruso al mercado mundial.
Esta medida no supone el levantamiento de todas las sanciones contra Rusia, ya que las anteriores siguen vigentes, pero puede ser una señal de cambio en el enfoque de Washington hacia Moscú. Todo indica que la presión del alza de los precios del combustible sobre la economía estadounidense, sobre todo ante las elecciones legislativas de mitad de mandato, ha influido en este giro.
La mediación rusa: posibilidades y límites
Este contexto puede reforzar la capacidad diplomática de Rusia para dialogar con ambas partes. Gracias a sus relaciones estratégicas con Irán y a sus canales directos con Estados Unidos, Rusia está en condiciones de transmitir mensajes y acercar las posiciones de los dos lados.
Sin embargo, hay que distinguir entre la posibilidad de mediar y el éxito de la mediación. Rusia persigue sus propios intereses, y la subida de los precios mundiales de la energía le ha abierto oportunidades económicas como uno de los grandes exportadores de petróleo y gas. Por tanto, un final rápido de la crisis quizá no coincida, a corto plazo, con todos los intereses económicos de Moscú.
En cambio, un papel eficaz en la reducción de la tensión podría reforzar el prestigio internacional de Rusia y contribuir a reducir la inestabilidad en Oriente Medio. Para Irán, aprovechar la capacidad diplomática rusa puede formar parte de un esfuerzo más amplio para rebajar la tensión y alcanzar un acuerdo duradero, siempre que se preserve la autonomía de decisión del país y se recurra también a otras vías regionales e internacionales.
La cumbre de Moscú: una prueba más allá del mercado del gas
Por un lado, la cumbre de Moscú ofrece la ocasión de subrayar la necesidad de proteger las infraestructuras energéticas, respetar los derechos de los países productores, garantizar la seguridad de la navegación en el golfo Pérsico y evitar la extensión de la guerra. Por otro, abre la posibilidad de explorar, al margen de las conversaciones políticas, vías para reducir la tensión entre Teherán y Washington.
La importancia del posible viaje de Pezeshkian reside en la relación entre dos cuestiones: el lugar de Irán en la cooperación energética mundial y la nueva oportunidad que puede haber surgido en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos para aliviar la crisis. Según el Kremlin, Putin ha trasladado a Trump la visión de Irán, y Washington ha mostrado señales de un cambio de enfoque hacia Moscú. No obstante, convertir estos contactos en un proceso eficaz exige voluntad política de ambas partes y entendimientos claros y aplicables.
Más allá de ser una reunión sobre el futuro del mercado mundial del gas, la cumbre del 27 de octubre en Moscú puede convertirse en una prueba del papel diplomático de Rusia en una de las crisis más delicadas de la región. Un encuentro entre Pezeshkian y Putin también podría aclarar si Moscú es capaz de pasar de mensajero a facilitador eficaz del diálogo entre Teherán y Washington; un papel que, de tener éxito, podría contribuir a reducir las tensiones, reforzar la seguridad del golfo Pérsico y devolver la estabilidad a la región.
Fuente (en persa): diario Ettelaat
Dr. Mohammad Taheri, presidente de la Cámara Conjunta de Comercio Irán–España
